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Periplo a mi género

El siguiente texto lo he formado a partir de mi experiencia a través de los géneros y las posturas que, ineluctablemente, hube de vivir. Abordo preguntas que pretenden hacer visible mi hermenéutica y experiencia del feminismo desde mi postura como mujer (trans); pongo entre paréntesis aquello que define una etapa en mi vida y no mi esencia ni mi identidad.

Por otro lado, cada respuesta a cada pregunta contiene, además de mi historia, dejos de frases reflexivas personales, cuya tesitura pretendo sea filosófica, que me he permitido compartir en pos de desnudar mi forma de pensar y así hacer más tangible mi experiencia en ambos géneros y en ambas posiciones.

1. ¿Cómo la violencia de género influye en mi vida diaria?

  1. Primero, previamente a mi transición, la violencia de género también la sufría viviendo un estereotipo de hombre, pues el machismo te espolea o acicatea a vivir estigmas que con probabilidad cuestionas o te desagradan, sin embargo te ves en la obligación social de vivir abrazando tales “cánones” machistas que dictan crudamente el falaz aserto de que ser macho y ser hombre es lo bueno o lo mejor. El machismo, siendo hombre, es un primer tipo de violencia de género que viví, pues desde allí existía domeñada por una corriente inconsciente que oprime tu libertad de pensamiento y de expresión que cada individux tiene por ser, todos, siempre diversxs.

  2. Después, habiendo asumido vivir mi verdadera identidad como mujer, en un principio me volví a encontrar domeñada y oprimida por la violencia de género que intentaba incisivamente hacerme vivir ciertos estigmas de “feminidad” que, según quienes han sido mis críticxs, eran los que “me tocaban” expresar, desarrollar y vivir. Viví una gran parte de mi transición tratando de llenar esos paradigmas de feminidad que, desde su ontología hasta su teleología, sólo satisfacían las demandas de un sistema cuya esencia era no otra cosa más que el machismo; un sistema además heteronormado y “meritomachocrático” que premia sólo todo aquello de naturaleza no masculina, sino machista.

c. Por otro lado, habiendo culminado mi transición, y por fin viviéndome como siempre hube de sentirme, mujer, la violencia de género persiste en mi día a día, pues al ser mujer, automáticamente se me denosta, y después también, al haber transicionado, por lo que constantemente vivo la opresión y la violencia de género, primero por no ser hombre, y después por haber “dejado” de ser hombre; hecho que se vuelve irreconciliable a ojos del macho pues, según su apreciación, había preferido ser menos o ser mujer, que es lo mismo desde su miope perspectiva.

d. Por último, vivo la violencia de género al ser directamente omitida, escondida, evitada, vapuleada al no ser una carne de consumo, pues mi carnalidad atenta contra todo axioma machista… toda carne que no sea de consumo, ya sea carne que protesta con su desnudez o carne que que lucha en su defensa, es oprimida y rechazada. Si no se es objeto de consumo para el macho, el mismos sistema, machista, te ha de violentar.

2. Feminismo desde la alteridad.

a. Siendo la experiencia y la razón algo que recae o yace en lo fenoménico, me sería imposible pensar el feminismo desde la alteridad, sin embargo, me permito mencionar que parecería apreciable que la gran mayoría entiende o vive el feminismo desde una hermenéutica perspectivista miope y desinformada que perpetúa el mancillamiento a la mujer, pues desacreditan la lucha de la mujer que hace para visibilizarle como un igual ante el hombre. El feminismo desde la alteridad también la duelo, pues las protestas hoy presenciadas por el mundo actual son sólo gritos desesperados de dolor ante la desigualdad y la violencia que se vive por el hecho de ser mujeres, o bien, por no vivir paradigmas machistas en los que el hombre se presenta como lo más y lo superior; son gritos de hartazgo, gritos que han resonado y salido cuando el machismo se ha vuelto inllevable.

3. ¿Qué entiendo por feminismo o cómo vivo el feminismo?

a. Entiendo el feminismo desde la ola que le esté apreciando, sin embargo, cualquier ola tiene por objetivo visibilizar y hacer inmanente y verdadera la igualdad en derechos y esencia humana de la mujer frente al hombre. Pero el feminismo lo vivo desde mis posibilidades, haciendo ver al mundo que no por ser mujer, ni por haber transicionado, he de profesar y practicar lo cánones que me venían pensados por el otro machista. Vivo el feminismo como una mujer ques es mujer por decirse, sentirse y pensarse mujer; mujer que se planta frente a los bemoles sociales y los vence al mostrarse como una igual que desafía y triunfa pese al paradigma heteronormado y patriarcal que intenta menoscabar a todo lo no macho. Vivo el feminismo como una mujer que no se preocupa por llenar axiomas (y los desafía) machistas de lo que es ser mujer o ser mujer trans. Me alieno de todo eso e incursiono en áreas o ámbitos sociales, laborales, académicos y otros más, en los que se supone no debería o podría participar. Vivo el feminismo siendo mujer descollante en los negocios, como la primera docente trans en una escuela de formación cristiana, en la medicina como la tratante y no como la paciente, como pensadora y escritora, como programadora, como música, como un igual frente a todo otro. Pues, todos somos iguales, no lo mismo; somos diversos, no diferentes.

4. ¿Qué decir de las nuevas formas de protesta feminista?

a. Siendo lacónica o sucinta, las formas de protesta no son criticables ni juzgables, sino necesarias, pues todo acto social es la resultante de la historia y presente de esa sociedad. Las protestas actuales son de tal ralea porque así la contemporaneidad lo ha necesitado y demandado. Son necesarias, como Stonewall, y darán frutos.

5. ¿Qué significa para mí el 8M? ¿Por qué es importante compartir tu voz este 8M?

a. Significa visibilizarnos mediante nuestra ausencia, para hacer saber a todo otrx machista que sin nosotras el mundo no se mueve, esto en pos de mostrarnos igualmente necesarias y útiles que todo otro hombre; esto en pos de valorarnos y cuidarnos, en pos, también, de crear cambios de bien en lo político y en lo moral, en pos, finalmente, de dejar antecedente perenne de que somos todos iguales.

6. ¿Se puede desaprender el machismo?

a. Se puede, lo he hecho, me vivi macho en mi pueril etapa, sin embargo, cabe el razonamiento empático y mi experiencia, ya ahora viviendo por fin quien siempre había sido, una mujer, he podido desaprender el machismo para abrazar y encarnar un sentido de igualdad frente al hombre, que lucho y duelo por hacer visible a través del feminismo.

7. ¿Qué quisieras decirle a tu yo más joven, con motivo del 8M?

a. Que mi yo más bella está por venir, que me deje abrazar por la diversidad que a todos nos engloba. Que trate de otear más allá del horizonte que existe de la alteridad, con el fin de ver la única verdad, la verdad de ser todxs iguales, todxs diversxs, por ello, con el mismo valor y los mismos derechos.

Daniela Muñoz Jiménez
Médica investigadora en Neurofilosofía, Filósofa y Música compositora. CEO de ioio

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