Lo que he aprendido gracias a Lisa Simpson

Para quienes me conocen, no será una gran sorpresa leer que mi personaje favorito de Los Simpsons es Lisa. Por supuesto, me encantan todos los personajes, y un recuento de mis chistes favoritos estaría lleno de momentos con Marge, el señor Burns y Krusty. Incluso del abuelo Simpson. Sin embargo, mi nivel de identificación con Lisa es tan fuerte que no puedo hacer más que aceptar que es de los personajes —no sólo de Los Simpsons, sino de la vida en general— que más me han acompañado al crecer. En este texto, no se trata de decir qué personaje es mejor. Sin duda, todos tenemos nuestras buenas razones para elegir a nuestros favoritos. No se trata, pues, de declarar a Lisa como el mejor personaje. Simplemente, quiero compartirles cuatro razones que explican por qué ha sido importante para mí tener a Lisa Simpson a lo largo de los años.

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1.- A través de Lisa, el programa ha problematizado muchos temas importantes. A menudo, Lisa es el punto de vista crítico que puede llegar a ser incómodo, molesto, peligroso e incluso, excesivo. Lejos de ser un personaje sin defectos, Lisa pareciera caracterizarse por ellos. Esto puede verse desde la primera temporada, en uno de mis episodios favoritos. En “La depresión de Lisa”, vemos a una pequeña niña de ocho años que bien a bien no sabe por qué se siente triste todo el tiempo. A lo largo del episodio, nadie pareciera entender que sentirse triste es parte de crecer. En su lugar, todos tratan de pormenorizar o simplemente ignorar la tristeza de Lisa. Marge le cuenta que su propia mamá le dijo: “no importa cómo te sientas, lo que importa es cómo te muestras a los demás”, y entre más finjas, más te aceptarán los demás y con ello “llegará la felicidad”. Afortunadamente Marge comprende hacia el final que estaba equivocada, y que la felicidad no llega por fingir ser alguien que no eres sólo por lo que puedan decir los demás. Esta misma lección, Lisa la aprende por medio de la música y de Encías Sangrantes Murphy. Que Lisa se permita estar triste, y que acepte que eso le permite expresarse artísticamente, es lo que la lleva a descubrir en la música un confidente íntimo para poder descubrir y aceptar eso que siente, incluso si nadie más a su alrededor lo entiende.

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2.- En la segunda temporada, tenemos otro momento clave para comprender por qué el personaje de Lisa Simpson me parece tan importante. En el episodio de “El sustituto de Lista”, conocemos al maestro Bergstrom. No sabemos bien por qué, si es por cansancio, cinismo, o ambas, pero la usual profesora de Lisa odia la escuela incluso más que sus alumnos. Esta actitud frente a su trabajo refuerza un ambiente en el cual el deseo de aprender es siempre mal visto. Frente a esto, el maestro Bergstrom se convierte en el primer enamoramiento de Lisa, pero también es mucho más que eso. Es el primer adulto que, en las propias palabras de Lisa, le enseña que “vale la pena vivir” y esto lo hace sin grandes gestos heroicos, sino simplemente siendo quien es, sin arrepentimientos ni dudas. Él es alguien apasionado por aprender cosas nuevas, por ir a museos o por apoyar los talentos de sus alumnos. No tiene por qué ofrecer excusas ni justificaciones sobre por qué hace lo que le gusta, simplemente lo hace. Es alguien que le muestra a Lisa que puede ser ella misma, y que no tiene por qué ocultar lo mucho que le gusta leer o tocar el saxofón. Lisa aprende que vale la pena hacer lo que nos hace felices sin avergonzarnos y sin tener la preocupación por la aprobación de los demás.

3.- Como ya se puede adivinar por los dos puntos anteriores, Lisa es un personaje que continuamente está buscando la forma de ser ella misma, y muchas veces sin éxito. Uno de esos momentos clave llega cuando al fin compra la muñeca Stacy Malibú que habla. Sin embargo, después de escuchar las primeras dos frases de la muñeca —“cómo me gusta ir de compras” y “vamos a hacer galletas para los niños”—, Lisa sólo dice: “esperé toda mi vida para oírte hablar, ¿no tienes algo importante que decir?” La queja de Lisa no tiene que ver con cómo encasillamos ciertos juguetes para ciertos géneros —muñecas, niñas; cochecitos, niños—, su queja es sobre representación. La relación de Lisa con su muñeca es la de alguien buscando su propia voz en la de alguien más, de quien quiere saber en quién podría convertirse mientras se inspira en alguien más. Sin embargo, cuando esta voz sólo puede decirle “si te preocupas mucho, te arrugas”, Lisa se da cuenta que está buscando su propia voz en el lugar equivocado. El enojo de Lisa se debe a que pierde la esperanza que había proyectado en su muñeca, y se da cuenta de que ahora debe buscarla en otro lado. Después de grandes esfuerzos, Lisa logra que fabriquen a la muñeca “Lisa corazón de León”, misma que no puede competir en ventas con la nueva Stacy Malibú y su nuevo sombrero. Con su derrota, Lisa sólo puede quedarse con la lección de por qué es importante encontrar modelos a seguir, modelos que te ayuden a saber más sobre quién eres, o por lo menos, qué prejuicios debes enfrentar para saberlo.

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4.- Con este último punto, no aludiré a un episodio en particular, sino a varios momentos de Lisa. En la primera temporada, Lisa gana un concurso de oratoria sobre valores patrióticos sólo para darse cuenta de la corrupción política. En otro momento, se ofrece como voluntaria con la esperanza de salvar animales de un derrame de petróleo en una playa, pero termina limpiando solo rocas, pues las celebridades acaparan a todos los animales para sus reflectores. Cuando entra a un concurso de belleza para tratar de convencerse a sí misma de que no es fea, Lisa se da cuenta de que defender las propias ideas siempre pareciera costarnos demasiado. Encías Sangrantes muere, dejando a Lisa sin aquella persona que le enseñó a estar con su tristeza en la música. Tras ir a una pequeña granja, Lisa decide ser vegetariana, y le cuesta trabajo saber cómo lidiar con el rechazo causado por su decisión. (Si tan sólo Apu, Paul y Linda McCartney nos dijeran a todos nosotros cómo lidiar con estos momentos). Al sentir que la escuela militarizada puede ofrecerle nuevos retos académicos Lisa decide enlistarse en ella, lo cual lleva a que el resto de sus compañeros la ridiculicen.

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Todos estos momentos sirven para mostrar cómo Lisa se enfrenta una y otra vez con un mundo que se burla de ella por defender firmemente aquello en lo que cree. Y, a pesar de todo, nunca deja de hacerlo. Quiero pensar que a esto se refiere la enigmática frase del maestro Bergstrom: “siempre que sientas que estás sola y que no tengas en quién apoyarte, esto es todo lo que debes saber: [Tú eres Lisa Simpson].” Lisa es lo suficientemente resiliente como para no dejar de dar batalla, no porque sea perfecta, sino porque entiende que la tristeza y los fracasos son parte fundamental de cualquier intento por hacer algo que vale la pena. O por lo menos, eso es lo que yo he aprendido gracias a Lisa Simpson.

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