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La pastilla roja y la Matrix

La pastilla roja y la Matrix

A veinte años del estreno de la icónica película de Matrix, el mundo ha cambiado. Ignoro si tanto o más que sus creadoras, pero lo que es un hecho es que el mundo es bastante diferente.

La película es un tour de force tanto filosófico, como estético y existencial. Las hermanas Wachowski, supieron conjuntar un guión dinámico, lleno de acción, altamente estético, con maravillosos efectos especiales y preguntas filosóficas de gran profundidad. Despedazaron el mito de que para que algo sea profundo y crítico, tenía que ser aburrido, lento y trágico.

La película de Matrix lo conjuga todo con una gran maestría: una historia atrayente, sorprendente, creativa y seductora, unos personajes altamente carismáticos y complejos, todo sazonado con una buena cantidad de dilemas éticos, existenciales, epistemológicos y espirituales.


La película nos lleva al pasado y al futuro, pues conjuga de manera sutil, múltiples referentes de distintas tradiciones espirituales, los cuales se entrelazan con preguntas y contenidos propios del estado del arte en ciencia y tecnología. El guión hace referencia al cristianismo gnóstico, judaísmo, budismo, y taoísmo, a la vez que incorpora conocimientos contemporáneos sobre filosofía, ciencia y tecnología. Preguntas altamente existenciales como ¿qué es real?, o ¿cómo saber si en verdad somos libres? Se alternan con dilemas éticas como el tener que elegir entre una verdad dolorosa o preferir vivir en una ficción confortable, con la clásica escena donde Morfeo invita a Neo a elegir entre la pastilla roja o la pastilla azul. La misma existencia de la Matrix implica conocimientos profundos tanto de neurociencias como de cibernética y computación. Y lo más asombroso de todo, es que las incógnitas espirituales, existenciales y filosóficas se encuentran entretejidas entre coreografías de acción y efectos especiales bellamente diseñados.


Lograr que una película altamente profunda y reflexiva sea al mismo tiempo un éxito de taquilla, es ya en sí mismo un logro significativo, y las hermanas Wachowski lo hicieron de manera sublime.
La estética y mística de Matrix hicieron historia y son un referente cinematográfico equiparable al sonido emblemático de los sables de luz, los Jedi o la mística idea de la fuerza en las películas de George Lucas.
Gracias, hermanas Wachowski, por regalarnos una sublime obra de arte. Si ya la vieron, no dejen de volverla a disfrutar. Y si no la han visto, no se la pierdan.



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