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Reseña: “De animales a dioses” de Yuval Noah Harari

Reseña: “De animales a dioses” de Yuval Noah Harari

En su libro “De animales a dioses”, el historiador Yuval Noah Harari nos relata el devenir del homo sapiens desde sus inicios hasta nuestros días. Esta historia de 200,000 años, se puede representar en tres grandes momentos: a) periodo de los cazadores recolectores (hace 200,000 […]

La pastilla roja y la Matrix

La pastilla roja y la Matrix

A veinte años del estreno de la icónica película de Matrix, el mundo ha cambiado. Ignoro si tanto o más que sus creadoras, pero lo que es un hecho es que el mundo es bastante diferente. La película es un tour de force tanto filosófico, […]

Los recordatorios de nuestras pérdidas

Los recordatorios de nuestras pérdidas

Han pasado diez años de una de las pérdidas más significativas de mi vida. Diez años no es “algo que se diga fácil”, y creo que se debe a que es difícil determinar si se ha sentido como mucho o poco tiempo. Supongo que ha sido una mezcla de ambas cosas. Pienso por ejemplo en que cada día me cuesta más trabajo recordar su voz, sus expresiones, la comida que a veces preparaba para mí. Pero también creo que ahora me es más fácil identificar cómo ella me ayudó a ser quien soy. Por un lado, siento que ella me ha acompañado todos estos años, y por otro, también siento que me gustaría poder contarle muchas cosas para las que ya no estuvo ahí.

Este tipo de sentimientos contradictorios pueden generar mucha confusión. ¿No es el duelo un proceso lineal? ¿No se superan estos sentimientos con el tiempo? ¿Quién puede decirnos cuántos años deben pasar para que nuestras pérdidas ya no duelan o por lo menos que se sientan con menos intensidad? A veces nuestras expectativas sobre el pretendido “poder curativo del tiempo” es lo que nos lleva a enfrentarnos con nuevas caras de algo que creíamos superado.

Tenemos esta idea de que la vida sigue hacia adelante, y con ello imaginamos al tiempo como una línea recta infinita. Muchas veces, queremos acomodar nuestros procesos emocionales en esa misma línea, y ahí es cuando los procesos de duelo pueden sentirse como un desfase o como una ruptura. Es fácil que nos encontremos incómodos cuando tratamos de acomodar nuestras experiencias a una línea temporal que nunca se detiene. ¿Son 10 años sin un ser amado poco o mucho? Si ustedes le preguntan a alguien que ha pasado por una pérdida, muy probablemente les podría decir que, en cierto sentido, su dolor se siente como si hubiera sido algo muy reciente, pero también que también hay momentos donde se siente como si hubiera transcurrido una eternidad.

También nuestra identidad cambia para siempre con nuestros duelos, y este cambio trae consigo nuevas contradicciones sobre quiénes somos. Por un lado, dolorosamente sabemos que ya no somos la hija, nieta, pareja o amiga que fuimos, pues ya no hay las conversaciones, las visitas, los pequeños rituales compartidos. Por otro lado, esos roles nos definieron y acompañaron por tantos años que nunca podemos abandonarlos del todo. Siempre seguiremos siendo su hija, su nieta, su pareja, su amiga. Ese vínculo no lo perdemos, sin importar los años que pasen.

Estas contradicciones pueden presentarse con mayor intensidad en los aniversarios, ya sea el aniversario luctuoso, el de casados, un cumpleaños, navidad, etc.  Los aniversarios funcionan como si fueran un telescopio, de alguna forma nos permiten sentir y amplificar algo que pasó hace muchos años como si estuviera más cerca de lo que en realidad está. No existe un tiempo límite para el duelo. Nadie puede prometernos que para el vigésimo aniversario la pérdida será menos dolorosa o que en todos y cada uno de los casos, el primer año después de la pérdida sea el más difícil. Estos inesperados resurgimientos del duelo pueden vivirse como una gran tristeza por ser un doloroso recordatorio de la ausencia de esa persona, pero también pueden ser una ocasión para reconocer lo importante que fue alguien para nosotros.

El duelo no es algo que se procesa y supera sólo con el tiempo. Si en un aniversario inesperadamente comenzamos a sentir y recordar con muchísima intensidad nuestro duelo, esto no significa necesariamente que sea un retroceso o que vivamos atrapados en el pasado. A veces estos sentimientos pueden llegarnos como olas, e irse de la misma forma. Los pequeños recordatorios temporales como los aniversarios pueden hacer que nuestros duelos “regresen”, incluso cuando no nos damos cuenta. Cada proceso será diferente, pero creo que es importante reconocer que cuando se trata de pérdidas, el tiempo lineal y nuestras expectativas poco tienen que ver. Son procesos tan intensos que pueden seguir más el camino de una espiral que de línea recta, a veces se siente como mucho tiempo y otras como poco. En realidad, somos nosotros cambiando quiénes somos para encontrarnos de nuevo con quienes hemos perdido.

7 capítulos de Los Simpsons para este mes del amor y la amistad

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Desamor, soledad, comunicación, infidelidades y almas gemelas. Los Simpsons, en sus diversos episodios, han abordado el tema del amor desde diferentes ángulos. La siguiente lista no pretende ser exhaustiva, sino tan sólo ofrecer algunas reflexiones sobre lo que podemos aprender de las relaciones amorosas a […]

Espiritualidad secular y cosmopolita. Parte II

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La historiadora de religiones Karen Armstrong, defiende que en el pasado conceptos como el de “fe”, “creencia” y “credo” no tenían tanto que ver con asumir como ciertas de manera acrítica una serie de proposiciones, “hechos” y afirmaciones, sino que esas nociones implicaban una forma […]

Cinco razones por las que deberías ver Grace y Frankie

Cinco razones por las que deberías ver Grace y Frankie

1. Lily Tomlin y Jane Fonda

Ambas son unas leyendas por derecho propio. Jane Fonda tiene una carrera impresionante y a sus 81 años sigue comprometida con: su activismo, su propio blog (www.janefonda.com), películas, libros, y por supuesto, la sexta temporada de Grace y Frankie. Por su parte, Lily Tomlin ha destacado desde los inicios como una comediante con un gran ingenio, ha triunfado tanto en teatro como en el cine (y para los “niños de los 90s” que estén leyendo esto: ¿sabían que ella es la voz original de la señorita Rizos de la caricatura “El Autobús Mágico”?) Basta con ver un par de entrevistas para comprobar que Tomlin es capaz de crear una respuesta graciosa, irónica y sagaz, en tan sólo segundos ante cualquier pregunta.

2. Al fin tenemos una serie cuyo centro es la amistad entre dos mujeres.

Si ustedes, querido internet, creen que hay otra serie que cumpla con esta característica, por favor díganme. Porque realmente creo que pocas series, por no decir que casi ninguna, tienen como tema principaluna relación de amistad entre mujeres, donde ambas se ayudan mutuamente a ser mejores y a empoderarse en un momento de la vida en el que todos a su alrededor tienden a subestimarlas. En otras series vemos la amistad entre personajes que son las hermanas, las novias, o las esposas de los otros protagonistas. La amistad femenina a menudo queda en un segundo plano, y sus respectivas conversaciones giran en torno a las relaciones amorosas. En Grace y Frankie, tenemos una serie que le da el lugar que merece a una amistad entre dos mujeres, y que no necesita apelar a otros elementos para brillar y robar nuestro corazón. 

3. Nos presentan un retrato sin adornos de los retos emocionales y los prejuicios sociales que vienen con eso que se ha llamado “la tercera edad”.

Grace y Frankie deben enfrentar continuamente que sus amistades, sus exesposos, sus propios hijos, y en general el mundo que las rodea, las trate con condescendencia por la edad que tienen. Ambas tienen que demostrar continuamente que, a pesar de que su cuerpo resienta de una forma u otra el paso del tiempo, no por ello son menos capaces de tomar las decisiones importantes de su vida. La serie nos confronta con los prejuicios que tenemos en relación con el envejecimiento y nos invita a abandonar la idea de que crecer es un proceso terrible de deterioro y entorpecimiento; para sustituirlo con una perspectiva que valore y comprenda la complejidad que adquiere nuestra vida con los años.  

4. No tienen miedo a tratar temas que (para estas alturas de la vida) ya no deberían ser tabú, como la masturbación femenina o el suicidio asistido. 

Babe, una de las mejores amigas tanto de Grace como de Frankie, es el motivo de la serie para explorar estos dos temas. Babe le obsequia a Grace un vibrador que, por su uso, acaba causándole padecimientos en la muñeca debido a su artritis. Cuando Grace habla de este problema toda su familia se horroriza, su exesposo no quiere escucharla, sus hijas se avergüenzan. La única que la escucha con atención es Frankie, y juntas se proponen crear un vibrador amigable para las personas mayores. De la misma forma, Babe le pide a Frankie que la ayude a morir. Con esta sencilla petición, la serie explora la posibilidad de decidir las condiciones de nuestra propia muerte cuando de por medio está una enfermedad terminal y un gran amor a la vida. 

5. Nos ofrecen una serie con humor, con grandes personajes secundarios. 

A veces necesitamos una serie que nos haga olvidar los desastres del mundo, aunque sea por un rato. Grace y Frankielogra darnos episodios con un amplio rango de humor que va desde las ironías, los chistes absurdos de Frankie, hasta comedia de situación. A eso se le suman varios personajes secundarios entrañables, entre los cuales cabe destacar a Briana y, por supuesto, la relación entre Sol y Robert. Como saben, la serie comienza con Sol y Robert anunciando que son gay, que están enamorados y que dejarán a sus respectivas esposas, Grace y Frankie, para ser felices al fin. Después de años de ocultarse, Sol y Robert ahora pueden explorar abiertamente su relación y con ello, descubrir nuevas facetas de lo que implica una vida en pareja. 

Bandersnatch: Cuando el determinismo nos alcance

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Quien haya crecido en los ochentas o noventas, seguro recordará los libros de “Elige tu propia aventura”. Ambientados en diferentes contextos, lo que esta colección tenía en común es que tú podías elegir qué ocurría a continuación. Dependiendo de tu decisión, los protagonistas continuaban su […]

¿El amor es para siempre? Segunda parte

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No hay nada que nos quite más energía, fuerza, alegría y sentido que la falta de amor, ni tampoco nada que nos vigorice, alegre, aliente y reafirme tanto como el amor. Por amor vivimos y por amor morimos, por él creamos obras de arte, fundamos […]

¿El amor es para siempre?

¿El amor es para siempre?

Parece ser que tenemos buenas razones para dudar de la afirmación anterior. Hacer depender el amor de la duración o si cumple o no el epíteto de: “Hasta que la muerte nos separe” es problemático. Al exaltar historias de amor romántico del tipo Romeo y Julieta, ignoramos el hecho de que vivieron juntos muy poco y sufrieron bastante, por eso se les llama tragedias. ¿Romeo hubiera sentido lo mismo por Julieta después de diez años de matrimonio, o viceversa? ¿No será que el estereotipo del amor eterno es un corsé simplista que no comprende la complejidad del ser humano o de nuestros sentimientos?

Hacer depender al amor de su duración deja de lado todo lo que podemos vivir o percibir como una experiencia amorosa. Que la única variable relevante sea la duración, deja de lado toda la riqueza en la experiencia de amar y ser amado: las luchas cotidianas, la pasión, el esfuerzo para comprender al otro, el cariño, placer, dolor, lágrimas, risas, horas de desvelo, enfermedades, la complicidad frente a los retos de la vida, todo el cuidado y acompañamiento a lo largo de un “X” periodo de tiempo. Esta versión del amor, anclado a la duración, anula todo el crecimiento que como personas sacamos de una de las experiencias más fuertes, valiosas y significativas de nuestra existencia. Todo el aprendizaje y experiencia vivida, todo lo que se aprendió, creció, pensó y sintió, pareciera desaparecerse en la nada cuando la relación se acaba. ¿No es esto absurdo?

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Por otro lado, ¿acaso no conocemos a muchas parejas que vivieron “hasta que la muerte los separe” odiándose y maltratándose? ¿Eso es amor de verdad? Si esa es la definición de amor, tal vez tengamos buenas razonas para no querer amar nunca. Aunque propondré algo más simple, tal vez también tengamos razones para reconfigurar nuestras concepciones del amor y de las relaciones afectivas.

Si algo nos debería quedar claro después de todo lo que hemos aprendido a lo largo de la historia humana e incluso personal, es que la vida y la realidad son bastante complejas. La simplicidad es una caricatura incompleta que no es capaz de vislumbrar la profundidad de la realidad. La simpleza está en nuestras concepciones de la realidad, en nuestros estereotipos, categorías e ideologías; la realidad, en cambio, es diversa y dinámica.

Recuerdo que en el texto de Helen Fisher “The anatomy of love” se cita a una mujer que se había casado y divorciado tres veces, y afirmaba que ninguno de sus matrimonios había sido un fracaso. Yo, por ejemplo, he iniciado varias de esas aventuras amorosas a lo largo de mi vida, como prácticamente todos los seres humanos que se han atrevido a amar, y aunque todas mis relaciones terminaron, fueron fantásticas y me dejaron cosas que me transformaron de maneras sublimes y que me acompañarán por siempre. No puedo concebir que no fue amor por el simple hecho de que se acabó. Es como decir que una canción, película o comida no era buena porque se acabó. De hecho, parece ser que lo más valioso de la vida, incluida la vida misma, es algo efímero; más aún, podríamos pensar que su valor radica precisamente en su temporalidad. La vida es valiosa porque morimos, el amor es valioso porque es frágil, difícil, duro de asir, aprender, mantener, atrapar, y cuando lo atrapamos, de hecho lo matamos. Tal vez el problema es que, con demasiada frecuencia, confundimos amor con posesión.

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Pensemos en alternativas. Tal vez nuestros estereotipos respecto al amor sean tan falsos como nuestros estereotipos estéticos o de género. El estereotipo estético de la “Barbie” es tan violento como el estereotipo de macho alfa, ambos son absurdos y nos ocasionan mucho sufrimiento. Recordemos que ocho de cada diez personas con bulimia y anorexia son mujeres, así como nueve de cada diez personas que se suicidan son hombres. ¿No se deberá mucho del malestar en nuestras relaciones afectivas al estereotipo de cómo ser una pareja idílica, tanto como sufrimos respecto a los estereotipos estéticos y de género?

Necesitamos una manera de entender el amor más acorde a la realidad de la especie que somos y a nuestra propia psique y fisiología. Para superar prejuicios y estereotipos, es necesario tener información actualizada y verídica, en vez de dejarnos llevar por la mera inercia de ideas heredadas y carentes de sustento. Hay que revisar, corregir o abandonar nuestras creencias respecto al amor y las relaciones erótico-afectivas cuando estas no tengan un sustento ni psicológico ni biológico serio y actualizado.

Seguir viviendo anclados a expectativas irreales e inalcanzables sólo nos llevará a la frustración y al sufrimiento. Concedámonos el beneficio de la duda de que todos hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos, pero no todos tenemos lo mismo, ni física, ni psicológicamente. Obligarnos a vivir el amor de la misma manera es un molde hegemónico y restrictivo que anula la libertad y la diversidad que ésta conlleva.

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Requerimos nuevas maneras de entender el amor y las relaciones erótico afectivas, que sean realistas, funcionales y más acordes a nuestra realidad, tanto cultural como fisiológica. Tal vez el amor sí sea eterno, y lo que se acaba sólo son las relaciones de pareja, los noviazgos, matrimonios y esas formas culturales de vincularnos. La cuestión es que estos conceptos definen construcciones sociales históricas y arbitrarias en torno a cómo se supone que debemos de relacionarnos y amarnos, no definen la realidad en sí misma, sino modos histórico-culturales en que nos relacionamos. La realidad del amor ni empezó con estas construcciones sociales ni se agota en ellas.

El amor y nuestros sentimientos erótico afectivos son algo vivo, cambiante, complejo, diverso… como la vida misma. Pensemos en nuevas formas de relacionarnos y de hacer las paces con lo que realmente somos y lo que realmente sentimos. Más allá de las etiquetas, estereotipos y expectativas impuestas por la sociedad, el hecho es que deseamos amar y ser amados. El modo de amarnos, puede ser tan diverso como la cantidad de parejas o personas que aman, y tal vez la duración de la relación no sea tan importante como lo que ésta nos deja.

¿Qué es la eutanasia? El derecho de decidir sobre mi propia muerte

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Entre los dilemas médicos que han suscitado más polémica en los últimos tiempos, se encuentran los que plantea la eutanasia. El término euthanasia se compone por las raíces griegas eu que significa bueno y thanatos que significa “muerte”. Por tanto, eutanasia significa “buena muerte”. Desafortunadamente, […]